lunes, 10 de mayo de 2010

La liberación siciliana

Muchas veces he escuchado preguntar si sirve jugar partidas semirrápidas, rápidas o blitz (o en otras palabras, partidas a un ritmo menor a una hora por jugador) para mejorar nuestro nivel. La recomendación general es que jugar muchas partidas a esos ritmos, en especial los llamados blitz (partidas a cinco minutos por jugador), pueden llegar a ser perjudiciales, y que es mucho más provechoso jugar partidas a tiempos lentos. Pero también se suele decir que es preferible jugar algunas (sin exagerar) partidas rápidas antes que no jugar nada, más que nada para no perder el ritmo ni la práctica. Sin embargo, estás partidas también pueden tener efectos positivos sobre nuestro juego. Por un lado, puede servir para practicar aperturas, sistemas o jugadas de apertura nuevas para nosotros, contra jugadores que posiblemente ni se fijen en nuestro orden y, por lo tanto, sin perder la sorpresa para una partida de mayor importancia.
Por otro lado, si uno puede anotar las partidas después de jugar (durante la partida suele ser difícil por el poco tiempo que disponemos para jugar, y antes de jugarla ¡sería algo milagroso!), uno también puede estudiar su juego y sacar algunas conclusiones, aunque con algunas reservas (ya que errores tácticos pueden deberse más a la falta de tiempo que a no tener la capacidad de calcularlas, etc.)
Por mi parte, en estos últimos días he jugado bastantes partidas a ritmo rápido y por suerte he podido lograr buenos resultados, he podido practicar algunas cosas y, sobre todo, he conseguido nuevo material de estudio para los próximos días. Aunque deportivamente, las partidas más importantes son las que jugué hoy en el Torneo Interfacultades que organiza la Universidad de Buenos Aires (UBA), en el que defendí bastante bien mi puesto y logramos el tercer puesto con mi Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (Exactas para los amigos), voy a mostrar una partida amistosa que jugué el Viernes en mi querido Club Argentino de Ajedrez a un ritmo de 5 minutos por jugador, porque me pareció muy instructiva. La jugué con un prometedor juvenil y debo decir que fue la segunda y última partida que jugamos nosotros dos ese día. En la primera partida había sufrido una catástrofe con mi apreciada Dragón (últimamente me pasa cada vez más seguido, otra cosa para repasar...), por lo que cambie y jugué una Najdorf. La partida se basa principalmente en la ruptura central del Negro con ...d5 (la famosa "liberación" del Negro en las sicilianas) y me parece que junto con sus variantes es muy explicativa sobre las ventajas que aporta cuando dicha jugada cuando puede ser efectuada.
Sin más charla, aquí la partida:
Espero la partida sea clara y demostrativa de la fuerza de la jugada ...d5. Por mi parte, tengo que estar más atento a cuando hacerla, ya que jugarla antes que en el momento elegido en la partida me hubiera dado buen juego. Y por su parte (sí, le hablo a usted querido lector), acuérdese ya sea de tratar de jugarla con Negras, o de evitarla con Blancas.

1 comentario:

Angel dijo...

muy bueno el análisis!!