miércoles, 28 de julio de 2010

Alargando la Agonía Innecesariamente

A veces nos pasa que tenemos una posición ganada en el tablero y nos cuesta mucho imponer dicha ventaja. Esto en general ocurre cuando tenemos una ventaja muy pequeña, como un peón de más o una debilidad del rival. Y otra condición es que nuestra rival se defienda bien y que sea muy resistente, lo que obviamente alarga la derrota, sólo si llegamos a imponerla (lamentablemente, a veces también nos pasa eso).
Ocasionalmente nos pasa que cuando analizamos dichas partidas en la comodidad de casa, nos damos cuenta que había un procedimiento más sencillo y rápido de ganar la partida. Puede ser tanto un plan más expeditivo, como que se nos haya escapado algún golpe táctico que hubiera demolido a nuestro rival en el acto. Por lo menos en mi caso, cuando descubro eso por un lado no me gusta que se me halla escapado esa manera más eficiente (y a veces hasta más lujosa y bonita), pero por el otro también nos da la posibilidad de jugar finales con mínima ventaja, lo que ayuda a nuestra técnica y a nuestra comprensión general, y eso también me alegra (aunque esa alegría viene después del torneo, cuando ya se me fue la bronca de perder tiempo, de cansarme, y hasta a veces ¡de perder puntos!) Siempre uno tiene que pensar que cualquier cosa aparentemente negativa que nos puede pasar en los torneos en este juego (jugar malas partidas, jugar contra jugadores muy fuertes que no nos dieron ninguna oportunidad de ganar, problemas reglamentarios, etc.) a la larga nos son beneficiosos (en general, nos enseña muchas cosas, sobre el juego en sí y también sobre algunas otras cosas adyacentes)
Me gustaría saber que sentimientos le produjeron al fuerte jugador de blancas al analizar la siguiente posición, en la que pudo haber ganado en pocas jugadas, en vez de tener que trabajar por más de 30 jugadas más tratando de imponer un peón de ventaja:


Creo haber sido claro, pero por las dudas, Juega el Blanco y Gana.

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